Reconocido periodista y escritor, conductor, relator, militante peronista, fue candidato a gobernador de Buenos Aires, como así también profesor de Técnica y Práctica periodística; Miguel Ángel de Renzis un profesional multifacético, cuenta su experiencia en el Mundial 78’.
1. ¿Sabían lo que pasaba en ese momento en el país?
En el 78’ cuando llegaron los italianos se produjo una cosa muy extraña porque se estaba haciendo la autopista 25 de Mayo. Había casas que se habían tirado abajo, y nos preguntaban si eran las consecuencias de los bombardeos, nosotros no entendíamos de qué nos estaban hablando. Después nos confesaron que habían venido 50 o 60 periodistas y nos parecía exagerado para el deporte y ahí nos enteramos que no eran solamente periodistas deportivos sino que venían a ver si podían averiguar otra cosa. Nosotros estábamos entre sorprendidos y desinformados, en el caso personal mío, siempre tenia algún dato porque militaba políticamente, pero no era una cosa que fuera simple ni fácil de detectar. De cualquier manera ya había habido algún tipo de denuncia, había un cierto rumor pero nada más.
2. ¿Qué posición adoptó el medio para el que trabajaba?
Me toco hacer el Mundial en radio “Splendid”, que estaba intervenida por la aeronáutica, no existía ninguna cosa extraña. Todas las radios del estado estaban intervenidas por las fuerzas armadas. Hice el primer programa del Mundial de futbol: “Rumor Mundial” y el interventor un día me pidió que diga que los montoneros habían matado a Actis. Yo le dije “pero no existen mas, ustedes mismo dijeron que estaban terminados”, fue una discusión de dos días y al tercero me dijo: “Usted tiene que decir que los montoneros mataron a Actis”. Pero yo dije que había habido un atentado y no agregué más nada. Tuve un problema semi importante para aquel momento, uno no le daba la importancia que realmente podía tener. Después, me enteré por General Merlo y que lo de Actis había sido una cuestión interna. Luego se supo que la marina estaba metida en eso para que Lacoste pudiera tener el manejo que tuvo de la economía.
3. ¿Pensó en hacer algo para intentar cambiar algo?
No estaba en nosotros poder hacer nada. En el año 77’ se licitaron las transmisiones de futbol, los militares lo hicieron para que las organizaciones deportivas se presentaran a la Copa del Mundo. Con una compañía de publicidad empezamos un programa. Un día puse una grabación de Perón, y preguntaba a los oyentes si estaban a favor o en contra. Cuando llegué estaban los militares que se paseaban de punta a punta, y me dijeron: “Usted dedíquese al futbol y al deporte, y no se meta en esto”. Lo cierto es que a partir de ese momento abrí el micrófono en la cancha, le empecé a dar el micrófono a la gente para que hablará de fútbol, como me había dicho en el futbol si. Pero un día en la cancha de Racing y la policía de la provincia había soldado el vidrio de la cabina para que no pudiera hablar con la gente, entonces a los 15 días fui con un martillo y un corta fierro, y volvimos a abrir. Nunca más nos volvieron a sellar. A partir de ese momento, otros se animaron a hacer lo mismo, fui el primero que se puso a hablar con la gente.
4. ¿Sintió miedo alguna vez?
El miedo y las decisiones de pensar de si a uno le puede pasar cosas o no, las tenés en escala de aproximación. Yo era activista político de toda la vida, había participado gremialmente en el periodismo. Es decir, el miedo se pierde, cuando empezás en esto. Yo creo que no éramos consientes de lo que pasaba. Una cosa es ser consiente y entonces el miedo existe, y otra cosa es no tener toda la información, los italianos venían con más información que nosotros. Después cuando los montoneros hicieron el ataque a la ESMA, empezamos a tener conciencia de que había, todavía, posibilidades de que algunas cosas pasara; nosotros conocíamos gente que no la veíamos más y nos empezamos a preocupar. Esto fue tardando, no fue de forma inmediata, fue todo un proceso.
5. ¿Cree que el Mundial sirvió para tapar lo que sucedía en ese momento?
Todos los relatores están de moda siempre, y los gobiernos de turno los usan, así como lo usaron a Muñoz los militares, es decir, siempre hay un relator que llega a la masa. En general, estas personas suelen decir que coinciden con el gobierno, algunos puede ser por intereses económicos, otros por seguir gozando de ser el numero uno. Muñoz tiene una frase que es la que complica todo cuando dice: “Los argentinos somos derechos humanos”, que era cuando habían venido a verificar si acá existía algunas cosas raras. Yo no sé, sinceramente, si él era consiente de lo que estaba haciendo, si lo dijo porque lo sentía o si se lo pidieron.
6. ¿Qué le dejó la Copa?
Quizás no lo disfruté tanto. Estaba haciendo la Copa del Mundo en una Argentina prisionera, no porque lo supiera, sino porque lo sentía y lo vivía. En ese momento relacionar lo popular con el fútbol, refregar lo popular a cada rato, molestaba.. Me gustaría volver a vivir el rostro de la gente en la cancha de River, la felicidad del pueblo es impagable.
7. ¿Qué piensa del rol de los jugadores y de los dirigentes?
Los jugadores estuvieron ausentes. Pero si pasó un hecho: Un día bajó Massera en la cancha de River, en helicóptero, y le exigió a Menotti que Fillol fuera el arquero de la Selección, y lo mismo pasó con Alonso. Fueron dos jugadores que fueron exigidos por Massera y Menotti aceptó. Siempre la política y el fútbol están vinculados. El poder y el fútbol siempre van de la mano.
8. ¿Qué opinión tiene acerca del EAM?
Fue una organización delictiva, que se hizo para quedarse con mucha plata. Originariamente estaba de acuerdo, cuando apareció que había que hacer algo para construir la idea de hacer el Mundial. Los militares de entrada no querían hacer la Copa del Mundo, ésta se organizó en el gobierno de Isabel Perón, que se ganó la Santa Sede. Siempre un país que firma un compromiso con un Mundial se cumple, no importa que pase en el país, parece que el fútbol es más importante que la propia política. Hasta que Massera dio la orden de hacerlo, y había que aprovecharlo. Creo que dejó un gran tendal, todavía les debe plata a los empresarios que hicieron las reformas en los estadios.
9. ¿Y sobre Lacoste?
Había hecho algo muy interesante: había contratado una enorme cantidad de periodistas deportivos como jefe de presa en la sede de los Mundiales y con esto compró el silencio de muchos colegas.
10. ¿Cree que en el partido contra Perú hubo algo extraño?
Estaba en Mendoza, donde jugaba Brasil. En el hotel que yo estaba, por radio Rivadavia estaba Roberto Cafareli y él tenia, porque la radio privada lo permitía, los micrófonos abiertos las 24 horas del día. Estando en el bar de ese hotel, escuchamos que los cafeteros de Brasil traían una suculenta cifra de dinero para incentivar a los jugadores de Perú. Entonces le digo a Cafareli que le diga a Muñoz, que lo haga público el que podía. A lo que el me respondió: “No como me voy a meter en esto, es muy difícil, yo no estoy en condiciones de poder hacer esto”. Yo cuando lo podía decir ya iba a ser tarde. Después nos enteramos que llegaron esos brasileros con el plan, misteriosamente los pararon en la ruta, le pidieron documentos y algún punguista que habían dejado suelto se los había robado, por lo que los detuvieron y no llegaron con la plata. Si pasó que Argentina hizo los goles que tenía que hacer. Se habló mucho de esto. Los argentinos tenemos la costumbre de destruir todo, quiero seguir teniendo la ilusión que le ganamos deportivamente.
. Político nato que actualmente preside la Fundación Evita, fue uno de los periodistas más importantes de la época, uno de los pocos que pudo vivir de lleno lo que fue el Mundial 78 en Argentina.
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