Luego de más de 20 años de estar en
competencia constante, tanto en Quilmes Atlético Club como en el seleccionado
argentino femenino de hockey sobre césped, Mariné Russo decidió darse un tiempo
de descanso y se alejó de las canchas, aunque afirma que es sólo por un tiempo:
“todavía no sé cuando voy a volver, hoy mis objetivos pasan por formar una
familia”.
En toda su carrera, este es su primer año que
no arrancó una pretemporada y aseguró que “hoy se vive súper tranquilo. La verdad
es que lo necesitaba, fueron muchos años de jugar en competencia. En el 2011 los
entrenamientos ya me costaban, así que decidí cargar pilas y volver a arrancar
cuando realmente tenga ganas. Es un deporte que disfruté toda mi vida y hoy no
tengo la necesidad de hacerlo porque sí o porque tengo que jugar por algo; hoy
elijo disfrutar de otras cosas que durante toda mi vida no pude hacer, y cuando
vuelvan las ganas empezaré”.
“Disfruto el llegar a mi casa y saber que no
me tengo que cambiar para irme al club. Hoy puedo darme el lujo de tomarme mi
tiempo para desayunar, cambiarme, de salir, parecen pavadas pero en mi vida
cotidiana nunca las tuve por eso hoy las disfruto”, manifestó.
Mariné es una de las referentes de Las Leonas,
ya que hizo su debut en la Selección a los 20 años con el Sub 21 (disputó el Mundial
de esa categoría en el 2001 y los Juegos Panamericanos en el 2000) como así también
mechaba con entrenamientos y partidos amistosos con la Mayor, previos a Sydney
2000. Por esta razón vivió todo el
proceso de formación de este fenómeno deportivo y desde entonces no se perdió
ningún partido; su última participación fue en el Mundial del 2010, en
Argentina.
-¿Cómo fue vivir tu
último Campeonato del Mundo en casa?
Fue tan gratificante como la primera vez que
me dieron la camiseta. Cerrar mi carrera jugando mi tercer Mundial, en
Argentina, con toda mi familia, toda mi gente y en mi mejor momento.
Además como se dio: ganar todos los partidos
jugando el mejor hockey que me tocó jugar, ganar como ganamos, vencer a Holanda
en la final creo que fue impagable y en ese momento me di cuenta que ya no
podía pedir más nada. Era el cierre perfecto para terminar una carrera que me
dio todo: hacerlo en Argentina y con mi gente creo que es el mejor recuerdo que
tengo.
¿Por eso decidiste
dejar?
Si, igualmente, después de lo Juegos de Beijing
en el 2008 había resuelto dejar la Selección. El 2009 me costó mucho, posteriormente
de la Champions con Claudia Burkart decidimos dar un paso al costado, sabiendo
que se venía el campeonato del mundo. Se me hacían muy difícil los
entrenamientos que eran doble turno en el CENARD, sumado a los
embotellamientos, era mucha pérdida de tiempo y mucho estrés, eso influyó mucho
en mi carrera. Pero el “Chapa” (Carlos Retegui, DT de la Selección Argentina)
nos volvió a convocar, yo lo dudé mucho porque ya me había ido, pero dije
“evidentemente algo falla”, sin dudas agradezco haber aceptado la propuesta.
Después del Mundial, dije “hasta acá llegué”, realmente disfruté muchísimo los
entrenamientos, pero como sabía que eran seis meses era diferente, sabía que
tenia un fin. Pero después de ahí si, no podía seguir con ese ritmo, tenía
ganas de sólo practicar con el club, así que por eso decidí retirarme.
-No obstante, en
febrero estuviste entrenando.
Si, en diciembre concluí que quería descansar
un poco, pero en febrero llegó el llamado del “Chapa” otra vez, con los Juegos
por delante que necesitaba jugadoras de experiencia y que confiada plenamente
en mí. Después de mucho pensar y muchas dudas, no muy convencida, pero dije “¿Y
si es la oportunidad, si me pasa lo mismo que en el 2010? La única manera de
sacarme la duda y saber si realmente quería o no, era yendo. Me entrené una
semana, pero al segundo día me di cuenta que no tenía ganas porque la rutina
iba a ser muy tediosa. Me costaba volver a tener esa forma de vida: acostarme
temprano, comer bien, los cuidados son diferentes. No me dieron ganas sumado a
las pocas que tenía de entrenar, entonces dije “¿por qué hacerlo por hacerlo?”
Sé lo que es un Juego Olímpico, lo que implica y lo que todas se están matando
para poder estar y en realidad iba a ser por un sueño mío de jugar un Juego más
y me parece que no es así. Cuando uno se entrena es por el sueño de todas, por
ser campeona olímpica, por luchar, y yo, de verdad no sentía esa adrenalina y
esas ganas, así que preferí no estar por una gloria propia.
-¿Cómo fue comunicárselo
a tus compañeras?
Muy difícil, me sentía incomoda porque realmente
fue una sorpresa para todos que esté en la lista. Pero antes de arrancar les
había enviado un mail a las más grandes, con las que compartí más tiempo, y sabía
si tenía alguna respuesta negativa de algo no me presentaba, pero las
respuestas fueron de diez, así que me impulsó a ir tranquila. Cuando tomé la decisión
de dar un paso al costado, me sorprendió porque ellas lo súper entendieron, valoraron
mi decisión. La verdad que el último entrenamiento fue bárbaro y recibí las
mejores palabras de todas, abrazos, reconocimientos por lo que fue una mejor
despedida de la que había tenido antes. Estoy conforme y feliz. Ahora las puedo
ir a ver tranquila, las puedo abrazar y despedirlas antes de que se vayan a
cualquier torneo.
Desde muy pequeña comenzó a gestar el amor
por este deporte que le iba a dar muchas alegrías. Nadie imaginada que en la
escuela Nuestra Señora de Ranelagh, cuando una niña de seis años, lo practicaba
como una actividad extracurricular los sábados porque su mama la llevó junto a
su hermano, estaba una futura figura mundial.
-¿Qué significa el
hockey?
Tuvo diferentes etapas en mi vida: al
principio empezó como una actividad cuando era chica, era algo nuevo. Después
se me hizo un hobby, una diversión y algo que me gustaba; luego empecé a
competir y me gustó. Después la parte del Seleccionado que es la más
importante; mientras que el club, es completamente diferente a la anterior,
pero tenés tu grupo de amigas, jugas con otras presiones y por otras cosas. La
verdad es que me dio valores y enseñanzansas que en otro lado no me las podían
haber dado. Hay ciertos valores de tolerancia, de compartir, competir, para
cualquier género ya sea femenino o masculino, pero en nuestro caso es
diferente. En el club o en la Selección competís por un puesto, y cuando lo conseguiste
querés jugar más, porque una es buena querés ser mejor y es difícil. Tanto en el
seleccionado como en el club me tocó tener grupos de amigas y a veces competías
contra ellas, o te tocaba entrar a vos y tu amiga quedaba afuera, o al revés, y
sin embargo, este tipo de cosas creo que te las da el deporte nada más.
-¿Y “Las Leonas”?
Para mi son todo. Haber sido parte de este
grupo, y hoy aunque no esté, para mí es un estilo de vida. Mi vida se basó en
eso, más allá de mi familia y mi pareja, todos mis objetivos año a año se
basaban en los torneos que habían, en prepararme para las competencias que se
venían: terminabas un Mundial y ya estabas pensando en los Juegos Olímpicos. Todas
las cosas que hago están relacionadas al hockey y a Las Leonas, entonces para
mi fue y es una forma de vida.
-¿Qué tienen de
diferente al resto?
La cabeza, el entrenarse al limite todo el tiempo.
Ese fortalecimiento mental a la hora de jugar ante cualquier adversidad, hace
que este seleccionado cuando se la ve difícil saque fuerzas de donde no tienen
y remonten cualquier resultado. La mentalidad suple a otro equipo que tenga
talento, mejor juego o buenas individualidades, nuestra cabeza hace que sea un
equipo diferente. Por eso no tengo dudas de que les tiene que ir de diez en
Londres. Realmente como se entrenan nunca les podría ir mal. Estoy segura que
ningún seleccionado del mundo se entrena como Las Leonas.
Para concluir aseguró: “tengo ganas de jugar,
sacar el entrenamiento, pero se que es imposible porque todo esto es necesario
para poder disfrutar un partido, entonces lo que me da nostalgia es jugar en el
alto nivel, competir, pero el resto no lo extraño. El querer estar bien, entrenarse
al 100% y estar siempre al límite, cansa. Pero creo que cuando uno se va bien y
seguro de que no estaba disfrutando, que ya no es lo de uno, disfruta ver de
afuera lo que a uno tanto le gusta”.
Actualmente está trabajando en la Secretaría
de Hockey de Berazategui “coordinando el deporte en el distrito, no solo en la
parte pública sino también en la privada. Hace poquito hicimos una Copa
Berazategui, en la que vino un colegio de Sudáfrica a jugar con Ducilo y
Berazategui. Estamos en la etapa de hacer un relevamiento de la cantidad de chicas
y chicos que practican, edades y dónde juegan; una vez que tengamos esa
información hay que ver como podemos entrelazar lo privado y lo público, con el
sueño de hacer la segunda cancha de pasto sintético. Pero siempre ligada al
hockey. Hoy en día lo vivo desde otro punto de vista y con otras necesidades;
por ahí desde mi experiencia puedo saber que es lo que necesita o quieren los
jugadores. Aunque nada se disfruta como jugar”, destacó.
Mariné Russo, una Leona de sangre que a los
32 años le pone fin a su carrera tras 10 de representar a nuestro país y
dejarlo en lo más alto: medalla de plata en los Juegos Olímpicos del 2000 y de
bronce en el 2004; campeona mundial en el 2002 y tercer puesto en el mismo
torneo en el 2006, entre otros logros.
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