miércoles, 9 de mayo de 2012

Entrevista a Mariné Russo: “HOY ELIJO DISFRUTAR DE OTRAS COSAS”


    Luego de más de 20 años de estar en competencia constante, tanto en Quilmes Atlético Club como en el seleccionado argentino femenino de hockey sobre césped, Mariné Russo decidió darse un tiempo de descanso y se alejó de las canchas, aunque afirma que es sólo por un tiempo: “todavía no sé cuando voy a volver, hoy mis objetivos pasan por formar una familia”.
  En toda su carrera, este es su primer año que no arrancó una pretemporada y aseguró que “hoy se vive súper tranquilo. La verdad es que lo necesitaba, fueron muchos años de jugar en competencia. En el 2011 los entrenamientos ya me costaban, así que decidí cargar pilas y volver a arrancar cuando realmente tenga ganas. Es un deporte que disfruté toda mi vida y hoy no tengo la necesidad de hacerlo porque sí o porque tengo que jugar por algo; hoy elijo disfrutar de otras cosas que durante toda mi vida no pude hacer, y cuando vuelvan las ganas empezaré”.
 “Disfruto el llegar a mi casa y saber que no me tengo que cambiar para irme al club. Hoy puedo darme el lujo de tomarme mi tiempo para desayunar, cambiarme, de salir, parecen pavadas pero en mi vida cotidiana nunca las tuve por eso hoy las disfruto”, manifestó.

 Mariné es una de las referentes de Las Leonas, ya que hizo su debut en la Selección a los 20 años con el Sub 21 (disputó el Mundial de esa categoría en el 2001 y los Juegos Panamericanos en el 2000) como así también mechaba con entrenamientos y partidos amistosos con la Mayor, previos a Sydney 2000.  Por esta razón vivió todo el proceso de formación de este fenómeno deportivo y desde entonces no se perdió ningún partido; su última participación fue en el Mundial del 2010, en Argentina.

-¿Cómo fue vivir tu último Campeonato del Mundo en casa?
  Fue tan gratificante como la primera vez que me dieron la camiseta. Cerrar mi carrera jugando mi tercer Mundial, en Argentina, con toda mi familia, toda mi gente y en mi mejor momento.
  Además como se dio: ganar todos los partidos jugando el mejor hockey que me tocó jugar, ganar como ganamos, vencer a Holanda en la final creo que fue impagable y en ese momento me di cuenta que ya no podía pedir más nada. Era el cierre perfecto para terminar una carrera que me dio todo: hacerlo en Argentina y con mi gente creo que es el mejor recuerdo que tengo.

¿Por eso decidiste dejar?
 Si, igualmente, después de lo Juegos de Beijing en el 2008 había resuelto dejar la Selección. El 2009 me costó mucho, posteriormente de la Champions con Claudia Burkart decidimos dar un paso al costado, sabiendo que se venía el campeonato del mundo. Se me hacían muy difícil los entrenamientos que eran doble turno en el CENARD, sumado a los embotellamientos, era mucha pérdida de tiempo y mucho estrés, eso influyó mucho en mi carrera. Pero el “Chapa” (Carlos Retegui, DT de la Selección Argentina) nos volvió a convocar, yo lo dudé mucho porque ya me había ido, pero dije “evidentemente algo falla”, sin dudas agradezco haber aceptado la propuesta. Después del Mundial, dije “hasta acá llegué”, realmente disfruté muchísimo los entrenamientos, pero como sabía que eran seis meses era diferente, sabía que tenia un fin. Pero después de ahí si, no podía seguir con ese ritmo, tenía ganas de sólo practicar con el club, así que por eso decidí retirarme.

-No obstante, en febrero estuviste entrenando.
  Si, en diciembre concluí que quería descansar un poco, pero en febrero llegó el llamado del “Chapa” otra vez, con los Juegos por delante que necesitaba jugadoras de experiencia y que confiada plenamente en mí. Después de mucho pensar y muchas dudas, no muy convencida, pero dije “¿Y si es la oportunidad, si me pasa lo mismo que en el 2010? La única manera de sacarme la duda y saber si realmente quería o no, era yendo. Me entrené una semana, pero al segundo día me di cuenta que no tenía ganas porque la rutina iba a ser muy tediosa. Me costaba volver a tener esa forma de vida: acostarme temprano, comer bien, los cuidados son diferentes. No me dieron ganas sumado a las pocas que tenía de entrenar, entonces dije “¿por qué hacerlo por hacerlo?” Sé lo que es un Juego Olímpico, lo que implica y lo que todas se están matando para poder estar y en realidad iba a ser por un sueño mío de jugar un Juego más y me parece que no es así. Cuando uno se entrena es por el sueño de todas, por ser campeona olímpica, por luchar, y yo, de verdad no sentía esa adrenalina y esas ganas, así que preferí no estar por una gloria propia.

-¿Cómo fue comunicárselo a tus compañeras?
 Muy difícil, me sentía incomoda porque realmente fue una sorpresa para todos que esté en la lista. Pero antes de arrancar les había enviado un mail a las más grandes, con las que compartí más tiempo, y sabía si tenía alguna respuesta negativa de algo no me presentaba, pero las respuestas fueron de diez, así que me impulsó a ir tranquila. Cuando tomé la decisión de dar un paso al costado, me sorprendió porque ellas lo súper entendieron, valoraron mi decisión. La verdad que el último entrenamiento fue bárbaro y recibí las mejores palabras de todas, abrazos, reconocimientos por lo que fue una mejor despedida de la que había tenido antes. Estoy conforme y feliz. Ahora las puedo ir a ver tranquila, las puedo abrazar y despedirlas antes de que se vayan a cualquier torneo.

  Desde muy pequeña comenzó a gestar el amor por este deporte que le iba a dar muchas alegrías. Nadie imaginada que en la escuela Nuestra Señora de Ranelagh, cuando una niña de seis años, lo practicaba como una actividad extracurricular los sábados porque su mama la llevó junto a su hermano, estaba una futura figura mundial.

-¿Qué significa el hockey?
  Tuvo diferentes etapas en mi vida: al principio empezó como una actividad cuando era chica, era algo nuevo. Después se me hizo un hobby, una diversión y algo que me gustaba; luego empecé a competir y me gustó. Después la parte del Seleccionado que es la más importante; mientras que el club, es completamente diferente a la anterior, pero tenés tu grupo de amigas, jugas con otras presiones y por otras cosas. La verdad es que me dio valores y enseñanzansas que en otro lado no me las podían haber dado. Hay ciertos valores de tolerancia, de compartir, competir, para cualquier género ya sea femenino o masculino, pero en nuestro caso es diferente. En el club o en la Selección competís por un puesto, y cuando lo conseguiste querés jugar más, porque una es buena querés ser mejor y es difícil. Tanto en el seleccionado como en el club me tocó tener grupos de amigas y a veces competías contra ellas, o te tocaba entrar a vos y tu amiga quedaba afuera, o al revés, y sin embargo, este tipo de cosas creo que te las da el deporte nada más.

-¿Y “Las Leonas”?
 Para mi son todo. Haber sido parte de este grupo, y hoy aunque no esté, para mí es un estilo de vida. Mi vida se basó en eso, más allá de mi familia y mi pareja, todos mis objetivos año a año se basaban en los torneos que habían, en prepararme para las competencias que se venían: terminabas un Mundial y ya estabas pensando en los Juegos Olímpicos. Todas las cosas que hago están relacionadas al hockey y a Las Leonas, entonces para mi fue y es una forma de vida.
 
-¿Qué tienen de diferente al resto?
  La cabeza, el entrenarse al limite todo el tiempo. Ese fortalecimiento mental a la hora de jugar ante cualquier adversidad, hace que este seleccionado cuando se la ve difícil saque fuerzas de donde no tienen y remonten cualquier resultado. La mentalidad suple a otro equipo que tenga talento, mejor juego o buenas individualidades, nuestra cabeza hace que sea un equipo diferente. Por eso no tengo dudas de que les tiene que ir de diez en Londres. Realmente como se entrenan nunca les podría ir mal. Estoy segura que ningún seleccionado del mundo se entrena como Las Leonas.

  Para concluir aseguró: “tengo ganas de jugar, sacar el entrenamiento, pero se que es imposible porque todo esto es necesario para poder disfrutar un partido, entonces lo que me da nostalgia es jugar en el alto nivel, competir, pero el resto no lo extraño. El querer estar bien, entrenarse al 100% y estar siempre al límite, cansa. Pero creo que cuando uno se va bien y seguro de que no estaba disfrutando, que ya no es lo de uno, disfruta ver de afuera lo que a uno tanto le gusta”.

    Actualmente está trabajando en la Secretaría de Hockey de Berazategui “coordinando el deporte en el distrito, no solo en la parte pública sino también en la privada. Hace poquito hicimos una Copa Berazategui, en la que vino un colegio de Sudáfrica a jugar con Ducilo y Berazategui. Estamos en la etapa de hacer un relevamiento de la cantidad de chicas y chicos que practican, edades y dónde juegan; una vez que tengamos esa información hay que ver como podemos entrelazar lo privado y lo público, con el sueño de hacer la segunda cancha de pasto sintético. Pero siempre ligada al hockey. Hoy en día lo vivo desde otro punto de vista y con otras necesidades; por ahí desde mi experiencia puedo saber que es lo que necesita o quieren los jugadores. Aunque nada se disfruta como jugar”, destacó.
  Mariné Russo, una Leona de sangre que a los 32 años le pone fin a su carrera tras 10 de representar a nuestro país y dejarlo en lo más alto: medalla de plata en los Juegos Olímpicos del 2000 y de bronce en el 2004; campeona mundial en el 2002 y tercer puesto en el mismo torneo en el 2006, entre otros logros.

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